POESÍA PARTE UNA









Foto de María Cristina Aliaga


EN EL ÁNGULO AZUL

Aún las olas y el viento
arrecian en mis caderas
y en la piel llevo
el collar de tus besos
en la dormida caricia.

Aún asciendo vertiginosa
hacia el ángulo azul de tus
brazos
y soy, sin negarlo,
grito y cópula
en la línea de tu horizonte.

María Cristina Aliaga, Chile

SONETO A DAFNE

Dafne: qué viento traza su porfía,
sus rotas hojas en la noche vana.
Toda tu piel, candor de porcelana.
Toda tu piel, remanso de poesía.

Impetu gris del Tiempo, letanía
de la lluvia -desnuida filigrana-.
Impetu gris del alma más arcana,
tributo, sed: tu sombra desvaría.

Qué sueño gris el sueño que soñabas:
Trocar tu voz en versos añorabas,
oh verde luz, oh rama florecida.

El cierzo crece: tempestad, hechizo...
Estruendo, dentellada de granizo...
Mas no muere, Laurel, tu sed de vida.-

José Luis Frasinetti, Argentina

ESTAR ENAMORAD0

Estar enamorado, ¿sabes que es eso...?
Es soñar con tu rostro cada noche,
es pasarme las horas con un broche
que se cayó, cuando te di aquel beso.

Es mirar en las nubes tu figura,
es escuchar tu voz cuando diluvia,
es deseo de verte con la lluvia...
Es verlo todo lleno de hermosura.

Es estar optimista eternamente,
es apego y amor para la vida...
Es encontrarle a todo una salida
y dejarse llevar por la corriente.

Es contemplar la tarde otro modo,
es esperar con ansias que amanezca,
es saludar con la sonrisa fresca
y pasar, sin salpicarse por el lodo.

Estar enamorado... Es vida mía
dejarte de ver y al instante
sentir el deseo de buscarte
y seguirte besando todavía.

Pablo Rodríguez, EUA-Cuba


ALFONSINA

Rebelde y marinera golondrina,
voz que vibra del orbe en los senderos,
reclamaste del mar los pebeteros
en tu hora callada y vespertina.

Sus hondas el azul arremolina
cargada de presagios agoreros
y un alud de corales y luceros
tu paso por las aguas ilumina.

Rígido el cuerpo, la mirada en vía,
libre tornaste al despertar la aurora
y te lloró, poeta, el universo.

Quisiera preguntarte, soñadora,
qué pétalo de sal guardó aquel día
el eterno secreto de tu verso.

Herminia D. Ibaceta, EUA-Cuba

ME DUELES

Desde aquel viejo camino
que me regresa a mi ayer,
me dueles, por no tener
todo el tiempo que imagino.
Y cuando un sorbo de vino
en mi garganta termina,
me dueles como la espina
que nos sangrara a los dos.
Me dueles desde el adiós
de una tarde campesina.

Y también porque no supe
dando precio a tu valor,
que en el cofre tu amor
ingenuamente no cupe.
Aunque todo el tiempo ocupe
con mis abstractos pinceles,
sólo puedo tomar mieles
del panal de tu ignorancia,,,
Cuando vuelvo a tu distancia
en el recuerdo me dueles

Esther Trujillo García, Cuba

LA  DÉCIMA DEL OLVIDO Y DEL AMOR

Y así mi amor se deshizo
en tus manos, como el mar
se deshace en el palmar,
como en el pecho el granizo.
Sigue en el cielo el hechizo
de Dios y los hombres sabios.
Y aquí estoy, con los resabios
de un niño que se despierta.
Como el olvido a tu puerta,
como el silencio a tus labios
.

Pedro A. Assef, EUA-Cuba

EL PAN

Noble vástago de agua y flor de espiga
––trigo, avena y centeno–– , se incorpora
por la ardiente meseta, y enamora
con su corteza de oro y alba miga.
En la boca del pobre fue cantiga
y en la del condenado una quimera;
lo besan cuando cae, y es bastante
con la cebolla para el fiel amante;
navegante sabroso en la sopera,
por cuerpo el mismo Cristo lo eligiera.

Juan Ruiz de Torres, España
(1986)

RETRATO DE UN NIÑO DE PRISA

A mi hermano José (1928-1938)

Golondrino y azul, siempre de prisa,
iba el hermano casi sin saberlo,
nadie pudo atrapar su primera
permanente, de música, latiendo.

Raudo paso, cual trino que se aleja,
porque su aroma era de otro cielo,
su escritura placía como un astro
encontrado de pronto, sonriendo.

Golondrino y azul no echó raíces.
Se disolvió en el alba navideña...
Aún debe seguir su propio vuelo.

Niño de prisa fue José, el hermano,
que nos dejó sus luces en las manos.

Alfonso Larrahona Kasten, Chile

EN ESTE  ESPACIO Y LUGAR

Tu has traído consuelo a mi alma,
la paz que yo buscaba...
la luz no hallada
en ningún otro tiempo
ni espacio ni lugar.

Infinitos sueños se anidaban
en mi atormentado corazón,
días y noches silenciosos
de profundas soledades,
más allá de lo lejano,
más allá de la razón.

Conocerte fue lo hermoso,
mi destino llegarte a amar,
pero lo más maravilloso en nuestras almas
no ha sido el ayer ni el quizás,
sino comprender que somos uno
en este tiempo
en este espacio y lugar.

Ana María Arriaza, Chile

EL RENCOR

El rencor es gaveta cineraria
que conserva caliente la ceniza
y aunque marca sus límites con tiza
no guarda la distancia necesaria.

Es tajo de una herida voluntaria,
fantasma que el ayer personaliza.
Solo con voluntad se cauteriza
su larga cicatriz imaginaria.

El rencor es un cacto venenoso
que agosta el sentimiento más gozoso
si logra hincar su ponzoñosa espina.

Su trabajo de zapa es inhumano
y convierte el parterre más lozano,
llegando a su raíz, en una ruina.

Ángeles Amber, España

ESTE DESEO, DIOS, ESTA AGONÍA
de no saberte cerca, me enloquece,
me muerde el corazón, me lo flagela
y se exculpe mi grito en plena noche.

Vivo con esta horas desangradas
prisionera del llanto y la tristeza,
hasta cuándo mi barca será carne
llagada por tu rayo enmorado.
Nací para vivir, para tenerte,
desde mi pobre lágrima te invoco:
Señor, hazte pañuelo, Voz, figura,
que ya mis ojos tiemblan esperándote.

Isabel Diez Serrano, España

CON LETRA DE TESTAMENTO

Si yo decido irme,
sera un día de invierno,
cuando el árbol del tiempo pierda
todas sus páginas, y un viento prodigioso
borre los sentimientos. Si yo decido
irme,
signada en el Enero, cuando la nieve
blanda almoahdille la acera
y los pájaros, todos,
acurruquen sus vuelos.

Si yo decido irme,
--ya apunté que en Enero--
hábame Manzanares,
me da frío el silencio, me da frío.

Irene Mayoral, España
      

NIRVANA

Cuando entras en el templo de mi cuerpo
cuando apenas vislumbras mi apariencia.

El sol nos dejará ser lo que somos
acaso con un fragmento de tu brillo.

Fluye en el edén
un círculo de flores.

Miro
cómo los árboles quieren alcanzar el cielo
siento el goce del aire
y estoy en comunión con la mañana.

La plegaria quebrará el pecado.

Cristina Pizarro, Argentina

EL VAGABUNDO

Nadie advertía su perfil escaso,
ni esa mirada gris y misteriosa.
Vagando por la selva rumorosa
él marchaba con él, y su fracaso.

Indiferente, con liviano paso,
iba la caravana presurosa;
lo que veían pasar, no era otra cosa
que un oscuro remedo del ocaso.

Un manojo de nada, puesto al viento
como un fruto reseco, sin esencia,
al que no caben ley ni penitencia,

ni tan sólo el cuidado de un momento.
Cuesta pensar, sin que pensarlo asombre,
que un día fue. Que tuvo un sol y un nombre.

Beatriz Pérez Deidda, Argentina

LA ALHAMBRA

Alambra, ensoñacióny misterio,
sus macizos de flores;
lugar de la oración...
en gama de colores
se respiran perfumados colores.
Las puertas desgarradas,
son los mudos testigos del pasado;
paredes despejadas;
de encaje deshilado
mudéjar, arte que quedó grabado.

Margarita García Zenteno de Aizpuro, México

DESPERTAR

Desperté plena de luz, plena de ti,
Desperté plena de luz, plena de ti,
son mis manos una magnolia blanca,
hoy  no es un día más, no me lo quiten,
que no me invadan hoy urgencias vanas.  
No me hablen del tráfico de drogas,
por favor, por favor, no digan nada,
quiero vivir en esta paz completa
que sabe a paz eterna, no mundana.
Aún estoy dudando si estoy viva
o si he nacido muerta esta mañana.

Hilda Norma Vale, Argentina

TIENE FRA QUESTA BRACCIA I PURITANI

(Aproximación a Bellini)

Interminable corre el agua.
(No me arrebatarán
mientras te estrecho junto a mi corazón).

Interminable corre el agua.
Agonizo.
Tu sangre se gasta:
la palidez de tu rostro.

Pero tu amor es tan grande
que pone candados,
imanes a mi paso.
Viento seco viene de ti
y me arrasas.

Pero me rescato
y velo su noche.

Marta Macías, Argentina

MONTEVIDEO AL VIENTO

Cristales de gaviotas suspirando en la tarde.
Abanican palmeras tus espumas de plata.
Montevideo al viento, Nuestro Señor te guarde
sonriendo al espacio que tus faros retrata.

Sobre el Palacio Salvo el ocaso escarlata,
en la Gran Avenida, de color hace alarde
y rincones de sueño de las casas relata
la historia de los héroes que entre tus piedras arde.

Montevideo al viento, eres un sueño mío
que estremece sus alas en el temblor de estío
entre arrabales lentos de  luna solitaria.

Y la gloria de un árbol cubierto de rocío
que vuelca madrigales a la vera del río,
Montevideo al viento, es tu voz centenaria.

Norma Suiffet, Uruguay


ESPEJOS NEGROS (poema V)

Envuelto con el viento y las estrellas,
sucio de amor,
de besos;
velé la noche hasta llegar el alba.

Toqué su rostro al filo de la tarde,
enredé mis pupilas en su pecho,
mi aliento se vistió de aliento,
y la hierba sintió el peso de dos cuerpos.

Su cadera se baño con fuego,
y la sal que rodó tibia de sus senos
fue la miel que colmó mis ansias.

Ella en su desnudez, yo en mi desvarío
vimos al sol perderse en la montaña.

Sucio de amor, de besos
velé la noche hasta llega r el alba.

Víctor Guillermo Malta , EUA-Ecuador

TIRÉ

Tiré del hilo
y sin pensarlo desaté
un enjambre de sentimientos
que llevaba dentro
apretados.
Tiré y sin pretenderlo
me vi contando la aurora.
Surgió una pesadumbre en el pecho
que se fue yendo
a través de la noche...
a través de las horas.
Tiré con fuerza
sólo para descargarme
de la tensión del día,
y resultó que sin medida,
me encontré conmigo:
Una pequeña niña perdida
en la punta de aquel hilo.

Anabel Calatayud, Argentina-Cuba

SUTIL

Sutilmente viniste a mi vida,
sutilmente te fuiste de mí,
pero queda tu sello en el alma
como el beso sutil que en las rosas
––sin siquiera una huella aparente––
deja el viento en las tardes de otoño.

Yo te quise con honda pasión,
y hoy te quiero nostálgicamente;
no dejaste tu surco en mis campos
no te di de mi copa a beber;
sin embargo el licor que hoy degusto
canaliza con dura fiereza,
y revuelve en mis venas tu amor;
¡ese amor que jamás compartimos!

Leonora Acuña de Marmolejo, EUA-Cuba

SALVE  POETA

Salve poeta, tu palabra llena
el Eliseo de un sonido grato.
Colmado de ecos, de los que hace rato
oímos, tienes la garganta llena.

Por fin logramos de una forma amena,
que los mortales oigan el relato
de nueve Musas, se quejaba Erato
desde el Olimpo con su voz serena.

Danza Tepsícore si Clío cuenta
una leyenda, de Talía, breve.
Luego Polimnia, con pasión, lamenta

no ser Euterpe con su canto leve.
Las otras Musas, con mirada atenta,
lanzan su canto a tierra cuando llueve.

Raúl García-Huerta, EUA-Cuba

LETIZIA

Abre el Borbón, Letizia, las puertas de la España,
para que pases Reina de su Palacio Real,
del brazo de tu Príncipe, vencedor en la hazaña
de la dulce conquista de tu alma de cristal.

Escucha las trompetas. Quizá te sea extraña
la nota de homenaje del vibrante metal,
pero, deja a tu espejo de cristal, que engaña,
decirte que no es sueño tu cortejo nupcial.

Deslumbra en los salones regios de la Zarzuela,
y sé cual  mariposa que sobre sueños vuela
junto a los dulces sueños de un Príncipe Borbón.

Y cuando en los salones de azures orientales
bailando te deslices entre parejas reales,
deja seguir soñando, Letizia, el corazón.

Guillermo Gómez Brenes, Nicaragua


EN LA VASTEDAD DEL UNIVERSO

Eres parte de mi sueño
quiero domar la bestia
que duerme en tu pecho,
entra y sale...
Quién obedecerá a quién.
No hay fuego peor que el que se bebe
/ en la propia garganta.
No hay parlamento,
voy a entrar...
La noche es una ceremonia,
el polvo, la ceniza,
piedras devueltas al aire...
Tu cabeza y mi cabeza
ruedan por la tierra.

Lázara Labrador Sosa, Cuba

ESTO

Un soneto que nubla sus señales,
una mirada azul velando rosas,
un pie para morir, y muchas cosas
tranquilas en amor, elementales...

Sin lágrima que pudra sus cristales,
sobre un montón de fiebres dolorosas,
una muchacha así: con mariposas,
quedándose entre músicas cordiales...

Y con esa piedad casi de nube
por todo lo pequeño que no sube,
deteniendo la luz frente a su nombre...

Una muchacha sí, en cualquier lugar,
o preferiblemente frente al mar...
Una muchacha asi: queriendo a un hombre.

Carilda Oliver Labra, Cuba

RECLAMO AL MAR

Bendita calma si arden en diamantes
las leyendas que traen suaves olas
y  en milagros de brisa y  caracolas
se adormecen tus  playas por instantes.

Pero, ¡ay!, si con la sed de los gigantes
en sus iras a Poseidón enrolas
y con furia telúrica tremolas
los horribles presagios, desafiantes...

entonces entre líquenes y espumas
incendios de coral serán las brumas..
Oh, mar, virgen de azul y lejanía,

si no puedo subir a tus escalas,
permítele al poeta en su agonía,
como el albatros, extender sus alas.

Lorenzo Suárez Crespo, Cuba

DESDE MI SOLEDAD

(5 de noviembre de 1997)
A J. V. Yetor Fernández

Sin preguntarme nada
rompiste el muro que atravesaba la tarde
y llegaste a  donde yo habitaba.
Entraste envuelto de una luz cegadora.
Fuiste tú, el mismo que hoy contemplo
junto al ocaso prendido de mi vida,
que alboreó la tarde con el brillo de la mirada.
Todavía asoman los fulgores
por esta la calima otoñal que nos sostiene.

Mª Ángeles Bernárdez, España


I.  PÓRTICO DE CHILE

Desbordaré mi tiempo, penetraré tu vida.
Kilómetros de espacio, manantiales en fuga.
Arteria prolongada en corazón candente.
Abierta está la puerta donde penetran soles.
Digitales rumores de pieles hecha lirio.
Confusamente urdida la Cordillera trenza;
pasiones, extravíos, penitencias o sueños.
En larga geografía mi canto se recuesta,
sobre las andaduras de un Chile que medita.

Dina Ampuero Gallardo, Chile

GLOSA A LA PALMERA CANARIA

La esbeltez de tu cuerpo
se eleva hacia las nubes,
tu nombre, nombre de mujer
se repite en cada Isla.
Aunque exista en la tierra
otras de tu misma estirpe,
eres para los isleños
verdor de belleza exquisita.
Tú cimbreas con tu cuerpo,
con cuerpo de bella Odalisca,
harenes repletos de valles
llenos de esmeraldina vida.
Cadencia, murmullos que agitan
tu cabellera los vientos alisios,
cuando la Luna ilumina
barrancos, senderos y riscos.
Tu espejo es este mar
donde cada día te miras,
y te bañas en sus aguas
en las noches de San Juan.

Nieves Henríquez Pérez,
Gran Canaria, España

SED

Quisiera en esta hora cierta,
beber el sumo de tus labios.
Ajustar mi cuerpo a tu cintura loca.
Que mi voz no finja
ni mis pupilas callen.
Quisiera amor, en este mismo tiempo
perderme en tu horizonte
y bajo tu antorcha,
quemarme hasta el dolor la piel.
Quisiera estar jadeante, obnubilada
contemplando tu silueta,
... la silueta del amor.

Celinda Ramos Beiza, Chile

SI NO MUEVE MOLINO

Si no mueve molino agua pasada,
¿por qué me duele de tu amor la herida?
Agua en cesto de mimbre recogida
no ha de llegar al fin a la jornada.

Pequeño el corazón, larga la espada,
y tan corta la senda de la vida
que apenas el gorrión se desanida
lleva escrita la muerte en la pedrada.

Nacer y ya morir. De amor cercada
corre la corza al monte y de éste al risco,
y del enhiesto risco a la vaguada.

Cupido rasgará la piel marcada
con el signo fatal del asterisco
blanco fiel de su flecha envenenada.

Mercedes Alario, España

CEGUERA

A veces en la noche
empiezo a descender
desde mi frente
y me voy desnudando
hasta quedar liviana
como un ángel.
Es la hora de viajar
el momento prescrito
por los dioses del trueno.
Aquí estoy en el filo
de punzantes metales
en el viento que rompe
los alambres.
Caminando por siglos de silencio
noche de pedernal
voy a tu encuentro.

Gloria Cepeda Vargas, Colombia

¿FANTASMAS?

¿Miedo de estar tan sola por temor a los seres
que por las noches, dicen, deambulan solitarios,
horrorizando niños y asustando mujeres,
envueltos en ingrávidos y fúnebres sudarios?

¡No!... que son los fantasmas historias ya pasadas
que ocuparon la trama de olvidadas consejas,
cuando, entre luz de cirios y sombras enlutadas,
andaban los espectros en boca de las viejas.

Con las modernas lámparas de neón se esfumaron,
se fueron al olvido...  Tan sólo nos dejaron
vago aroma, en el aire, de vainilla y reseda...

Por eso, no les tengas ya miedo;  son lejanos
los días en que duendes de universos arcanos
a tocarnos llegaban, con sus dedos de seda...

Orlando Tijerino M.,  Nicaragua


EL PAJARILLO CARPINTERO

Sigo en septiembre en un andar de hoja,
fijo, verde de trópico perenne.
Al calambre de un aire que no arrulla,
entre ruidos de aviones a distancia
y calandrias de perros que se aúllan.

Rito de patios donde quedan palmas.
En una, que a la luna yace erguida
––sólo de tronco por el rayo herida—
decrece el signo raro de mi tiempo,
hasta que polvo-nido lo haga pico;
el voraz pajarillo carpintero.

Gastón Álvaro, EUA-Cuba

CRUZ EN LLAMAS  
(Soneto I de II)

La luz está flotando en la alta hoguera,
desprendida del cielo. Y se derrama
la eternidad sobre la Tierra. Clama
la llama a Dios ardiendo en la mader.

El fuego corre por la cruz. Y espera
el árbol un incendio en cada rama.
Carpintero clavado en esta llama,
al rojo vivo de la muerte entera.

Por haber sido niño y carpintero;
y luz Él mismo, y tiempo, y caminado,
nunca pudo ser Dios más verdadero.

Y ahora con su madera, taladrado,
con sus clavos ardiendo en el madero,
sangra todo su amor crucificado.

Juan Antonio Villacañas, España

LA PAVA

Ave fiel anidando en los fogones
o sobre el simple pedestal del leño,
perdiste el brillo pero no el empeño
de convertir tu sangre en cimarrones.

Un oscuro bostezo de tizones
va enfriando tu cuerpo como un sueño...
Luego al alba, las manos de tu dueño
aguardan tus señeras convulsiones.

De tu pico certero el agua mana
y la espuma se eleva y engalana
la boca de tu fiel amigo, el mate.

Humilde cenicienta en la cocina,
cumples sobre la hornalla tu rutina
y allí tu corazón bullendo, late.

Eva Falótico de Gandolfi, Argentina


MARINA             

A Zomnia Miranda

Tan viril porque navego
atracando en tu ribera.
Innegable cuando muera
por la marisma que anego.
Demente; ––pero no ciego,––
ruta y viento glorifico.
Porque en tu espuma trafico
paradojas de un velamen.
Soy afluente y dictamen
del mar que yo magnifico.

Rafael Orta Amaro, Cuba

HOMBRE:
eterno solitario
deambulas sobre la noche
atesorando fragmentos de luna...
Triste desconocido:
el desencanto te aniquila
al pie de los recuerdos
y sin embargo deseas,
buscas, avanzas...
Tu extraña artesanía
calma tu sedumbre
con ansias de grandeza,
de mañana...

Olga Ortega Charles, México

LOS LARGOS HILOS DEL SILENCIO

Fueron los largos hilos del silencio
los resuellos de luz en lo transido
sin controles ni brújulas
––sin escatimaciones-––.

El cráter de la pasión más álgida
inundó con su lava las campanas del sueño.

Las hordas de ilusiones
comenzaron su luto casi desde la entrega,
mas fue más fuerte el viento frutal de la esperanza.
Más obstinada y ciega
que la flecha  incendiandorazones.

Y como toda Historia
se convirtió en polvo del misterio degustado.
Furiosamente absurdo
el amor se murió.

Teresa Puglia, Uruguay

SOY BRUJA

Enciendo cada noche solitaria
una plateada vela de sortilegio.
Soy bruja. Para retenerte enciendo
luz de esperanza y fuego de recuerdos.

Trazo signos
que parecen escritura.
No son ciertos. Es sólo
mi corazón
que finge ser lucero.

Soy bruja y en la noche
por tu amor
me vuelvo espectro.

Marta de Arévalo, Uruguay

¡AMOR!

Amor es esa esencia prodigiosa
que brota de un etéreo manantial
portando en sus efluvios un caudal
de sutil ilusión  esplendorosa.

A veces en el alma se nos posa
a través de su vuelo inmaterial
ungiéndonos de luz primaveral,
porque la primavera en él rebosa.

Amor es esa gran felicidad
que llega y nos embriaga totalmente
colmándonos de excelsa  beatitud.

¡Amor vive en el tiempo sin edad
y es puro como el agua de una fuente
de perenne y divina juventud.

Hortensia Munilla, EUA-Cuba

DEL OTRO LADO DEL INVIERNO

Un niño desde lo alto mira al mundo,
los altavoces anuncian el hundimiento del siglo
y las campanas de los templos que guardan su memoria
son gigantescos lagos golpeándole la tristeza.
Quisiera atreverme a preguntar pos sus dioses,
pero nada sabe de la sangre de los vientos
que lo dejaron irremediablemente
con ese terror de hombre
ante la cuerda floja de la vida.
Abre los brazos y no encuentra los remos.
De su barco de infancia se han fugado las voces
y ahora que lo busco no puedo abrazarlo,
él, marinero del polvo, se ha perdido en la neblina,
se ha quedado para siempre
del otro lado del invierno.
Un niño desde lo alto mira al mundo
y yo lo acaricio mientras escribo.

Jesús Álvarez Pedraza, EUA-Cuba

HELENA

La espuma del intrépido himeneo
fue una estela a sus pies, sangrante y ciega.
¡Aroma y miel que la pasión entrega
a la sed del abscóndito aleteo!

Desnuda atravesó el azul egeo,
en libre emanación del alma griega.
Y al descender en la enemiga vega
su carne se irisó como un trofeo.

Respiraba su piel frágil y ardiente.
Una brisa dorada de repente
tembló en la intimidad de su regazo.

Y entonces otra sombra incandescente
se enlazó a su cintura dulcemente,
como los dioses en fatal abrazo.

David Escobar Galindo, El Salvador

POEMA II

Yo venía naciendo
cuando tú eras pétalo,
cuando ya tú eras tierra amanecida,
cuando tú eras surco de piel madura y virgen,
cuando ya en ti latían todos los resplandores
yo venía naciendo y traía la lluvia tierna y recia
de mi fuerza de niño,
de mi primer momento,
de aquel abrir los ojos a la aurora...
¡Pomarrosa de amargos dulzores de tu cuerpo,
gajo de miel orada
alborozo dolido de caricia en los dedos...
ahora me hace daño recordarte
y tú no estás conmigo y te recuerdo!.

José Manuel Solá, Puerto Rico

DULCE OTOÑO

Abúndame de riego este retoño,
benedicta  de luz, el duelo escaso,
si apacibles el alba  y el ocaso,
ninguna gravedad, ningún reboño.

Recuérdame más dócil y bisoño
con el alma serena, sin malcaso,
seca la hoja que delata el paso,
una muchacha, un delantal, un moño.

Quítame toda sombra de fracaso.
Anunciado que soy pobre gazmoño,
sólo aguja del tiempo a cielo raso,

traigo alzada la llama del coloño,
pan a la mesa y vino a medio vaso.
Concédeme, Señor, el dulce otoño.

Luis Ricardo Furlan, Argentina



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